domingo, 6 de noviembre de 2016

LOS AMIGOS

Aprendo a distinguir sus incandescentes luces
de las sombras escondidas en la trastienda
que sobreviven a la somnolencia.

Detente a escuchar tu corazón,
haz que todos lo escuchen,
y hallarás la paz y el perdón
de tu conciencia.

Usurpa si es necesario, en la montaña,
el calor que dentro de ella te espera.
Y no te rindas en el intento
de ver nacer a aquel amigo,
que sin esperarlo se ha convertido,
en parte de tu camino.

miércoles, 26 de octubre de 2016

EL PEQUEÑO SOÑADOR


                Nos marcamos un pequeño horizonte tras el que se esconde un gran deseo de obtener, aún sin esfuerzo, aquello para lo que creemos haber nacido. O confiamos mucho en el destino o la niebla nos rompe la intuición de que el mañana será prometedor.

                Opinamos dañando o animando al prójimo. Influimos en lo que él ya no considera destino. ¿Por qué ensordecer los impulsos que nos vienen de dentro a cambio de los dardos envenenados que nos son lanzados, o simplemente por nosotros recogidos, en esos ambientes hostiles que dejan atrás las motivaciones innatas?

                Esperamos que todos apoyen nuestros sueños. Muchos lo hacen. Y todos somos pequeños soñadores por muy grandes que estos sean. Las nubes me lo demuestran. Sí, cada ilusión, aparentemente escondida, se refleja en el cielo. La mirada detrás de la túnica no oculta la luz de los vivos ojos ante la imaginación, que no sacia su apetito por el simple hecho de rendirse.

                Consideré dejar de escribir, pero hoy, después de varios alientos, unos pocos por este blog y otros tantos por vía oral, mi paladar saboreo el pastel al que dirigió sus pasos, lentos…, casi imperceptibles, pero siempre guiados por la necesidad de compartir lo que esconde mi mirada.

                Olvidar lo que cobra sentido dentro de uno a veces es más fácil que enseñarnos a buscar una forma eficaz de echar fuera lo que nos invade. Ser frío e impasible es quizá un estilo de vida que no aporta sufrimiento y desconozco si alegrías. El vivir intensamente delirios que nos llenan de felicidad es tal vez lo que me define. Y no he de renunciar al derecho de soñar.

lunes, 17 de octubre de 2016

GRACIAS


Desde el  14 de agosto no publico lo que mi alma susurra, desde ese día, dejo morir a mis pensamientos sin concederles la oportunidad de compañía a aquellos que en la soledad de la noche, cuando nos sinceramos con nosotros mismos, tienen miedo a su conciencia. La razón de no publicar no es más que la indiferencia que percibo de mi alrededor por algo que para mí es tan importante como la expresión de mis ideas. Todos formamos parte de una idea y si ignoramos al que nos relata la suya, no tiene sentido que éste continúe esforzándose.

            Hoy he visto que han superado la pereza de abrir mi blog 976 personas y en honor a ellas he sentido la necesidad de justificar mi ausencia.

            El 3 de diciembre de 1988, cuando tenía la edad de 11 años, escribí mis primeras líneas. Aun las conservo de mi puño y letra. Este sueño, en ocasiones aletargado, ha permanecido en mis noches de insomnio. En una ocasión rompí con mi vida, dejando estudios, amigas y alejando la tranquilidad de mis padres, por encerrarme en mí y dar rienda suelta a este deseo de unir palabras para intentar conmover y despertar sentimiento en los demás. Mostrando mis miedos y mi incomprensión e intolerancia, para lograr que todos se sintieran comprendidos.

            Escribir es cosa de uno. Pero el compartir es lo que nos aporta la felicidad. La indiferencia de algunas amigas mata mi motivación por seguir escribiendo. No las culpo por no creerme capaz de hacerles pasar unos minutos de placer con mis párrafos. No las culpo. Me reprocho a mí el no haber descubierto otro camino que me haga sentir tan satisfecha como escribir.

            Gracias a los que me habéis leído. Y gracias a los que no porque me demostráis que la vida es más que unas palabras en consonancia.

domingo, 14 de agosto de 2016

“EL CAFÉ”


No convoco el pasado al recordar un alter sentarse a mi lado. No presté atención a su causal sexo. Llegaba con una reciente amiga. Soltó sus labios para despedir un saludo, y aunque lo escuché y con cortesía actué, mi ego no detuvo a sus pensamientos.

Otro día distinto y posterior al antes descrito, aquella persona transparente acompañó a la misma mesa que yo. Y así, cada vez que el Sol, la estrella mayor, se ponía, yo me cubría con las mantas de la experiencia de haber compartido con ella un café.

No soy capaz de redactar la palabra justa con la que logró abrir mis ojos a ella. Desde entonces la he visto a menudo, y aunque se me escape el indómito verbo, no está en el la esencia sino en las agradables e inevitablemente mudables consecuencias; un puente, (un lazo), entre sus humanas vivencias y las mías, también sinceras.

lunes, 8 de agosto de 2016

EL PRINCIPITO


En todos nosotros habita ese pequeño planeta del principito, con sus malas hierbas que nos destruyen y las buenas que se tornan rosas. Estas debemos regarlas, aquellas arrancarlas llevándote con ellas aquellos comportamientos que empiezan siendo minúsculos pero terminan con la dulce ternura innata del cariño humano.

El principito sabía perfectamente como quería aquel cordero que le mandó pintar al piloto que se encontró en el desierto. Sí, elegimos a nuestros amigos. Escogemos, si la vida  nos ofrenda con esa suerte, de forma admirable a aquellos a los que confesamos nuestros pesares, pensamientos y alegrías. Nos dejamos acariciar por sus halagos y abrazarnos por su simpatía al transmitir que nos quieren. Somos capaces de mentir por ellos y juntos rodeamos el mutuo afecto por aquello que otros estiman extravagante.

Aquellos que no tienen amigos, ya sea por carecer estos de la facultad de compartir sus intimidades o por esconder sus sentimientos humeantes que el ambiente les fecunda, jamás experimentarán lo que es pertenecer a algo importante. Y es que no se puede vivir sin amigos. O quizá sí. Lo dudo… prefiero no comprobarlo.

Brindo hoy por mí de nuevo, como todos los días, por encontrar el camino a saciar la sed del cariño y por no sentirme descolocada ante tantas bengalas sorpresas. Doy gracias a los dioses por actuar, a veces, sin mi permiso a arrancar una mala hierba que se oculta entre las buenas. Ellos, los dioses, iluminan de alguna manera eficazmente el destino que mañana me está esperando.

viernes, 5 de agosto de 2016

LA CÁLIDA AMISTAD


Cuando te asombras por ver amanecer y al mismo tiempo aprecias el resplandor de la Luna, no hay sitio en el que se te ignore por el silencio que todos pretendemos esconder. Desmaquillarse ante los demás es importante para que la calidad del Sol de verano surja su efecto al compartir sus rayos en una mesa donde aparecemos sentadas vosotras y yo.

La amistad es un camino largo, a veces perenne, otras caduco, infectado por el cariño, la confianza y el querer. El cándido aroma a éxito se distingue en los largos cafés de media mañana que te enganchan a esta vida alejando la pregunta de para qué hemos nacido, al compartir los agitados momentos que aparecen y desaparecen sin freno ante el torneo de la vida. La agradable meta de la amistad es causa y fundamento de la cometida sencillez y la ilimitada sinceridad.

Recorrer caminos por separado y fusionarlos en un café deseado es lo que nos separa de la enfermedad a estar solos. Cruzando juntas el estrecho de la mañana, siempre recordaremos que el silbido del Sol inundó nuestras parecidas almas.

martes, 2 de agosto de 2016

ACEPTAR EL “AHORA”


Esta vida a la que nos aferramos no detiene su paso al caminar. En la unión de unos rápidos segundos puede transformarse nuestra camisa blanca en un pozo de vino tinto, como el amor se puede desvanecer ante el miedo de vernos comprometidos por azar.

Queremos ser dueños de nuestro destino e ignoramos que este ya está escrito. Rompemos en sollozos si no vemos cumplidos nuestros deseos y es que deseos, en realidad, solo hay uno: no sufrir en el futuro.

Construimos sueños para lo que nos deviene y olvidamos disfrutar del momento aunque sea solo con nosotros mismos. Luchamos en el presente por un futuro que ya está siendo producto del pasado. Reímos si nos evadimos del “ahora” y no somos conscientes de que este “ahora” es lo que somos.

Desencantados a veces nos dejamos llevar por una corazonada que no es tal, sino el deseo incontrolable de cumplir los sueños que creemos merecernos sentir. No nos comamos las migajas de nuestro camino, es mejor esperar a ver la hogaza de pan que adorna nuestros quehaceres cotidianos. Sí, amigos, es mejor aceptar lo que ya está escrito.