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jueves, 29 de diciembre de 2016

EL OSCURO DESEO NOCTURNO

Ayer bebí agua de un desierto. La puerta trasera de mi mente se abrió y condujo a mis pensamientos hacía el oasis de la arrogancia. Perdí la fuerza ante la sed de la ambición y derramé la sangre de la guerra entre las garras de la soberbia. Vendí mi alma al diablo y consciente inundé el poco conocimiento que tenía con una inflamable sonrisa.

Pido igualdad, ¡No! Lo que pido es triunfo para mí. Ansío poder y aunque me comprometo a que este sea para bien, jamás sabremos si lo es hasta que no suceda. Asciendo, escalón a escalón, para alcanzar el Olimpo de los Dioses. Deseo estar entre ellos y dominar el vano mundo, convertirlo en firme y renunciar a mi mortalidad.

Hoy me adentraré en el sueño con este engreído pensamiento. Reforzaré mi idea y descansaré confiada en que suceda. Me vestiré con la túnica y la clásica corona de las hojas de laurel que me convertirá en la diosa de la tortura. Tortura por cometer el delito de renunciar a la humanidad.

Y mañana seré consciente de que todo fue una instantánea ilusión provocada por la sed. Y daré gracias por no cumplirse mis deseos de alejarme de lo que mas quiero; la modesta sociedad terrenal.

lunes, 8 de agosto de 2016

EL PRINCIPITO


En todos nosotros habita ese pequeño planeta del principito, con sus malas hierbas que nos destruyen y las buenas que se tornan rosas. Estas debemos regarlas, aquellas arrancarlas llevándote con ellas aquellos comportamientos que empiezan siendo minúsculos pero terminan con la dulce ternura innata del cariño humano.

El principito sabía perfectamente como quería aquel cordero que le mandó pintar al piloto que se encontró en el desierto. Sí, elegimos a nuestros amigos. Escogemos, si la vida  nos ofrenda con esa suerte, de forma admirable a aquellos a los que confesamos nuestros pesares, pensamientos y alegrías. Nos dejamos acariciar por sus halagos y abrazarnos por su simpatía al transmitir que nos quieren. Somos capaces de mentir por ellos y juntos rodeamos el mutuo afecto por aquello que otros estiman extravagante.

Aquellos que no tienen amigos, ya sea por carecer estos de la facultad de compartir sus intimidades o por esconder sus sentimientos humeantes que el ambiente les fecunda, jamás experimentarán lo que es pertenecer a algo importante. Y es que no se puede vivir sin amigos. O quizá sí. Lo dudo… prefiero no comprobarlo.

Brindo hoy por mí de nuevo, como todos los días, por encontrar el camino a saciar la sed del cariño y por no sentirme descolocada ante tantas bengalas sorpresas. Doy gracias a los dioses por actuar, a veces, sin mi permiso a arrancar una mala hierba que se oculta entre las buenas. Ellos, los dioses, iluminan de alguna manera eficazmente el destino que mañana me está esperando.