de las sombras escondidas en la trastienda
que sobreviven a la somnolencia.
Detente a escuchar tu corazón,
haz que todos lo escuchen,
y hallarás la paz y el perdón
de tu conciencia.
Usurpa si es necesario, en la montaña,
el calor que dentro de ella te espera.Y no te rindas en el intento
de ver nacer a aquel amigo,
que sin esperarlo se ha convertido,
en parte de tu camino.