martes, 3 de enero de 2017

LOS ÁNGELES TAMBIÉN LLORAN


Mi abuelo siempre decía que quería vivir como los ángeles. Un día al partir mi abuela se escapó de sus ojos una lágrima. ¿Habéis visto alguna vez llorar a un abuelo? Es muy triste. Que el desconsuelo alcance a aquellos a los que crees que lo saben todo desconcierta. Y es que el saber no evita el sufrimiento. En aquel instante me senté a su lado sin pronunciar palabra y él con voz serena y sería, muy convencido de lo que pensaba, me dijo que mi abuela ya era ángel y estos no tenían penas. Era el consuelo que le quedaba.

Mi abuelo permaneció en este lado del camino muchos años, con la mirada perdida siempre en aquella foto en la que su esposa sonreía. No le vi echar mas lágrimas pero en las noches sé que lloraba a escondidas. Intenté hablar con él y le pedí que no se alejara de mí. Me dijo que yo no entendía. Dejó de asistir a mis cumpleaños, de acompañarme en mis conversaciones, me abandonó como creía que mi abuela lo había hecho con él. Es mas, le confirmé que los ángeles miran a la tierra y envían rayos de sonrisas para que las pérdidas sean menos dolorosas. Continué explicándole que mi abuela estaría triste por dejarse morir en vida y que los ángeles también sienten el hueco que dejan. No me escuchaba. Entonces era a mí al que se le escapaban las lágrimas porque no solo había perdido a mi abuela sino también el cariño de mi abuelo. En un último intento de recuperarle me despedí de él para hacerle reaccionar y llorando le afirmé que mi abuela estaría sufriendo por los dos. Y le pregunté: “Y dime tú ahora abuelo, ¿sigues pensando que los ángeles no lloran?”

lunes, 2 de enero de 2017

ADIOS SER QUERIDO


Olvide como se llora y hoy que quiero hacerlo no puedo. He perdido a mi tortuga y ella me enseñó  que en el silencio de la madrugada una no se debe sentir sola. Me enseñó que mientras se cocina la música ayuda a concentrarse en la comida. Me enseñó también que la televisión acompaña en la siesta al medio día. Y como aprendí de ella que durante la noche antes de dormir se medita, no siento pena de su pérdida porque sus enseñanzas hacen que ella en mí siga viva.

No lamento haberla conocido y su escapada no me hace sentir tristeza, sino mas bien agradecimiento por poner los dioses en mi vida alguien que me enseño lo que en estos momentos necesito. Tal vez, solo cuando trasnocho y no sigo su ejemplo, me siento perdida entre los recuerdos. Sí, hoy, que no duermo, la echo de menos.

Soy la que elijo noctambular en la noche sabiendo que es perjuicio. Me doy cuenta, y esto lo he aprendido solita, que yo decido perderme en los tristes sentimientos de su ausencia mirando las estrellas o dormir protegida en los sueños por su presencia. Gracias tortuga por enseñarme a pensar, gracias por ser tan importante para mí que no necesito olvidarte para ser feliz.

domingo, 1 de enero de 2017

EL NECESITADO PERDÓN


                ¿Cuánto tiempo has de pasar compartiendo momentos con personas para considerarlos amigos? ¿Con qué fuerza has de desear el bien a alguien para quererle? ¿Son los dioses buenos conmigo cuándo te regalan minutos que quieres hacerlos perennes y no temes perderlos como un oasis al acercarte a él en el desierto?

                Llegas a casa, después de ese rato de evasión, y perdonas lo que dentro de las puertas del hogar ha podido no ser tan favorecedor. Llegas inundada de bondad, porque la felicidad provoca ese efecto, el perdón.

                Quizá el liberarte durante un corto espacio de tiempo de lo que te sientes atada hace desaparecer la soga que te sujeta las muñecas, y vuelves a sentir que lo que vives es lo que has escogido para tí. Meditas el porqué de tu asfixia y reconoces que es para evitar un mal mayor. Compartes tu cocina con personas a las que crees no querer ver. Pero si una se encuentra satisfecha, llegas a sentirte mala persona por no olvidar lo que te puede alejar de sentir amor.

                Todos tenemos un destino y este es el que escogemos. Sí, amigos míos, nosotros somos la causa de nuestros desafíos internos. Creemos ser los poseedores de la razón, y no tiene razón aquel que cuenta con mas secuaces, sino que la razón no se inclina por lo que nuestros valores cultivan, esta nunca está de parte de la defensa del odio y la incomprensión.

                Pido hoy perdón por mi intransigencia. Pido hoy perdón por dejarme llevar por la fogosidad de mis sentimientos y pido, si se me permiten un tercer deseo, acceder al quebradizo equilibrio para asumir que lo que yo opino, que no es malo, no sea mas que eso, una opinión que no perjudique a mis hermanos.

                Las Navidades han terminado y espero que todos esos rencores que me revuelcan en el pasado, terminen y llegue la tibia cordialidad propia de toda temperatura ideal. Deseo que mis sueños regresen y perder hoy este perfume que huele a rencor, volver a vestirme de ingenuidad y hacer de mis días nuevos jardines con palpitantes proyectos ascendiendo nuevamente a la paz.

                Olvidar no es fácil pero es posible y necesario para continuar avanzando en el interno mundo de la ilusión.

sábado, 31 de diciembre de 2016

EMPEZAR A VIVIR


                Morimos todos solos entre la inmensidad de nuestros ilimitados pensamientos. Rodeamos a nuestro corazón de sensaciones que no siempre son tan agradables. La melancolía que envuelve la vida hay que dejarla postergar en el olvido, para inventarnos, o mejor diría reinventarnos cada día, aquel entorno confortable que añoramos.

                Pensamos que los bienes nos van a traer esos momentos felices que ansiamos y así es, las penas con dinero son menos penas, pero la soledad es cosa de todos y contra eso no hay dinero para evitar sentir que estamos solos luchando día a día contra esta vida que no entendemos.

                No es necesario llorar para estar triste, como tampoco es preciso ir riendo estruendosamente perdiendo el sentido. Basta con sonreír en este camino en el que hay que aprender a coger las rosas sin pincharse con las espinas.

                De qué personas me acuerdo para salir victoriosa en esos momentos en los que te ves hundida por los avatares que conlleva la propia existencia, seguramente ellas lo saben. Es perceptible por todos quienes son y es necesario saberlo, para  conocer junto a quienes luchamos. El día que estas personas falten habrá otras que ocupen tu tiempo, pero esa melancolía que pronuncio en párrafos anteriores, a veces, es difícil de tapar.

                Recordemos en estas fechas tan significativas de la Navidad que la vida es un juego en el que todos ganamos. El premio somos nosotros. Eso lo descubrimos instantes antes de morir, cuando sabemos que ha llegado la hora y que somos lo que nos queda. Tal vez, ahí es donde emprendemos el viaje de nuestra vida, donde incongruentemente empezamos a vivir. Donde el miedo a perder termina.

viernes, 30 de diciembre de 2016

31 DE DICIEMBRE


                Es el último día del año. Muchos preguntan por los propósitos para los próximos meses como si un cambio de año diera paso a un cambio de vida. ¿Acaso mañana seré una persona distinta a la de hoy? Sí es verdad que el proponerse una fecha para el comienzo de cualquier meta ayuda, pero no es triste querer dejar atrás algo con lo que te has identificado gran parte de tu existencia.

                Cada instante es una oportunidad mas para mejorar y este proyecto no ha de esperar a la llegada de un día determinado. Me establezco como meta seguir brindando cada mañana con un café como lo hice en el 2016 por mantenerme firme en mis principios y, anclarme en mis vivencias diarias, sujetándolas muy fuerte, reconociendo que eso es lo que tengo.

                Aspiro, como cada día al despertar, a mantener la llama de la humildad encendida, a ser comprensiva y entender que el dolor que nos causan otras personas es causa de su propio dolor, a no lloriquear por perder las batallas en las que creo que se encuentra mi felicidad, olvidando que esta misma la lograré al vencer mi propia guerra. Aspiro a conservar aquellas amigas que merecen la pena y que se pueden contar con los dedos de la mano, tenemos demasiados dedos…, a no romper el vínculo que me une a la familia, a recatarme  ante las injusticias, aprendiendo a defender con escrupulosidad lo que es importante  para la gente que quiero, y a ser vanidosa en mis virtudes, sin dejar de reconocer mis defectos. Aspiro a continuar viviendo y volver a celebrar esta noche heroicamente y sin miedo. ¡FELIZ AÑO NUEVO!

jueves, 29 de diciembre de 2016

EL OSCURO DESEO NOCTURNO

Ayer bebí agua de un desierto. La puerta trasera de mi mente se abrió y condujo a mis pensamientos hacía el oasis de la arrogancia. Perdí la fuerza ante la sed de la ambición y derramé la sangre de la guerra entre las garras de la soberbia. Vendí mi alma al diablo y consciente inundé el poco conocimiento que tenía con una inflamable sonrisa.

Pido igualdad, ¡No! Lo que pido es triunfo para mí. Ansío poder y aunque me comprometo a que este sea para bien, jamás sabremos si lo es hasta que no suceda. Asciendo, escalón a escalón, para alcanzar el Olimpo de los Dioses. Deseo estar entre ellos y dominar el vano mundo, convertirlo en firme y renunciar a mi mortalidad.

Hoy me adentraré en el sueño con este engreído pensamiento. Reforzaré mi idea y descansaré confiada en que suceda. Me vestiré con la túnica y la clásica corona de las hojas de laurel que me convertirá en la diosa de la tortura. Tortura por cometer el delito de renunciar a la humanidad.

Y mañana seré consciente de que todo fue una instantánea ilusión provocada por la sed. Y daré gracias por no cumplirse mis deseos de alejarme de lo que mas quiero; la modesta sociedad terrenal.

LA ORACIÓN ALTRUISTA


Esta tarde recé por ti. Por mí ya lo hice ayer. Le pedí al que nos protege que no  se olvidara de aquellos deseos por los que luchamos y esperamos con anhelo que se cumplan. Ha escuchado mi plegaria, de eso estoy convencida.

Antes no rezaba, le imploraba que sucediera todo de la manera que yo creía que me iba a hacer feliz. Mas tarde aprendí a dejar en sus manos  la decisión de que era lo mejor para mí. Hoy no supliqué, hoy recé. Y no busco una señal que me indique que me ha escuchado. Simplemente confío en Él.

Dediqué una pequeña parte de mi oración a las ánimas del purgatorio, donde creo que terminaré yo, junto a aquellas almas perdidas que han de continuar buscando su sitio.

Y confieso que sí pedí para que no haga desaparecer la impulsividad que me caracteriza, que no me quite las ganas de sincerarme con el mundo que me dio. Puso en mis manos la fortaleza necesaria para no temer confesar mis miedos y, aunque intento silenciar aquello que puede dañar no siempre lo consigo. Y reconozco que a veces el arrepentimiento inunda mis solitarias noches de insomnio.

Cambiamos como las mareas y la opinión de hace unos meses no es la misma que ahora. Por eso a veces mi intento por sincerarme puede interpretarse como una mentira. Pero no es así. El espesor de mis ideas se tambalea entre un pensamiento ya trasnochado y otro actual sincero.

La tradición de rezar no rompe con los destinos que el Ilustrísimo nos tiene preparados, pero sirve para que nos ayude a que esos pequeños sueños se cumplan. Amén.