martes, 10 de enero de 2017

LA LUCHA INCANSABLE


Algunas palabras me dan sed. Quizá es mas difícil aceptar un buen pronóstico acerca del futuro que pensar que vas a perder lo que te une al presente. Nos perdemos en intuiciones y estas, unidas a la incertidumbre, nos hacen la pendiente que hay que continuar subiendo lentamente mas inclinada. Hay que ascender por ella y no perder la fe innata que nos caracteriza.

Todos nos posicionaremos en aquel lugar en el que seremos siervos de nosotros mismos, donde se encuentra la alcoba de nuestra felicidad.

Entregarnos a esas palabras que riegan la voluntad de perseguir nuestros sueños, esas palabras que me dan la sed, no nos enseña a ser pacientes en lograr el objetivo que tanto anhelamos alcanzar.

Y mientras nos perdemos entre los proyectos debemos encontrar tiempo para observar lo que en nuestro alrededor, nuestro pequeño mundo, sucede. Darnos cuenta de que el propósito que nos ata al futuro no es excusa para olvidar lo que realmente nos hace felices mientras ascendemos la inclinada pendiente. La familia y amigos junto a algún desconocido, son los que abrazan nuestro corazón e inundan nuestras mentes de momentos de placer, la lucha constante por superar lo que nos parecen semanas en un desierto, los avances de la tecnología que nos tensan de tan grande que es nuestra ignorancia ante ella y, la pelea porque nuestra rígida alma aprenda a relajarse y confiar en un plácido mañana.

Solicito un minúsculo adelanto de ese prometedor futuro y pido no perder el reducido éxito del que ya disfruto. Reducido sí, pero muy valioso. Poco a poco me sentiré mas cerca de lo que hoy me quita el sentido, pero jamás olvidaré este comienzo y el incondicional apoyo que obtengo.

lunes, 9 de enero de 2017

EN BUSCA DE LA GLORIA


¡Ay amiga…! El Olimpo guarda a sus dioses, dioses que no están envenenados por la envidia y la codicia. El origen de la lucha por ser invencible es acogida entre los corazones de los seres terrenales. Jamás se podrá construir la pureza entre éstos, inundados por la lujuria y la torpeza. Los vicios acompañan a aquellos que no habitan en el olvido que por perfectos no recordamos su lado humano.

De los dioses nos viene el irrefrenable deseo de buscar clarividencia y lucidez a nuestros actos, y por ende el sentimiento de no alcanzar la perfección en la batalla de la concordancia entre pensamiento y acción, hace que caigamos en la insatisfacción, lejos del perdón.

La humanidad, aquellos que no habitan en el mundo celestial, echan fuera la rabia transformada por el humo de sus emociones en ideas por alcanzar el cariño que creemos merecer. Al no hallarlo engendramos resentimiento evitando que fluya la clemencia que los dioses tienen.

Es discutible el ansia de superioridad de los seres humanos, pero en perjuicio mío he de escribir hoy que las condiciones favorables que nos rodean terminarán por destruirnos si la ira y el rencor del invierno no cede en el estío.

domingo, 8 de enero de 2017

LA TRINIDAD


No sé si os acordareis de mi publicación del 29 de diciembre en la que os contaba que había rezado. Rezo poco. Porque acordarse de que hay algo a lo que agradeces ser tú misma no es rezar ¿verdad?

¿Qué representa Dios? Él no es más que esa fuerza que llevamos todos dentro y que mantiene viva la esperanza de que algo externo a nosotros haga lo que no estamos dispuestos  a hacer por nosotros mismos. Él es todo eso.

Hemos sido capaces de transformar la energía del universo en lo que ahora tenemos por mundo. Desconozco porque la Fe puede volverse a veces en contra nuestra pero escuchadme amigos míos que la unión de nuestras fuerzas es la esperanza del mañana. Recordar que esa esperanza es Dios. Ir a misa es unir fuerzas con otras personas, expulsando la mala energía y retroalimentándonos de la buena.  Meditar es equilibrar la energía que recibimos del exterior en nuestro interior para de esa forma hacernos fuertes e invencibles. Y Dios es esa energía. Por lo tanto, ya que esa energía está en todos, yo soy una parte de Dios. Y por eso Él es padre, hijo y espíritu santo, y yo también lo soy en la medida en que es la misma energía la que nos forma a todos, todos somos el todo y como parte de ese todo, yo también lo soy.

Y si todavía no os he convencido de que todos somos Dios, analizar el poder que tenemos. Somos capaces de dar vida como también de quitarla. Somos capaces de transformar la materia. Y decidme ¿Todavía no creéis que sois Dios?

sábado, 7 de enero de 2017

EL SUEÑO DESTRONADO


Hace ya diecisiete meses, poseída por mi impaciencia ante un proyecto que, aunque extraño para mí duraba ya demasiado, acudí a una de esas consejeras que te predicen el futuro. Quería conocer si estaba en el camino correcto. Y me presenté ante ella esperando que contestara afirmativamente a mis deseos.

Sorprendida es poco decir al desvelarme ella mi secreto sin haberlo pronunciado. “Tu escribes y, ese es tu camino, lo demás se puede cumplir o no, pero no será tu destino.” También me advirtió que corría peligro de ser plagiada. Pensar que mis palabras podrían llegar a salir de la boca de otros triunfadores lo pasé inadvertido, no creyendo que eso fuera posible, pues mis frases son producto de lo que ocurre en mi interior y eso no se puede copiar. En un principio salí de su casa, a la que había entrado con miedo, contenta y decidida a gritar a los cuatro vientos mi más íntimo sueño que hasta entonces enmudecía y ocultaba. No era por vergüenza el motivo de callar, era para que todos esos sueños que hacían cortas mis noches, para que todos esos sentimientos que sentía murieran al empezar el día.

Escribo en este blog, a pesar de sus advertencias, porque creo que mi camino no es este, más allá de publicar un artículo que no sé quién lee. Y no creáis que no lloro cuando veo que mi sueño se aleja, pero hay que rendirse ante la evidencia. Los sueños hay que perseguirlos contra viento y marea, pero ¿Qué es un sueño? Una ilusión, tal vez producto de la ingenuidad. No quiero pecar de ingenua a mis 39 años, no quiero decepcionarme al ver que camino sola en este delirio que me hace soñar despierta.

Quiero hacer un brindis por aquellos pocos escritores que admiro porque noto sinceridad en sus líneas. Me gustaría que la vida me hubiera permitido compartir mis palabras con ellos. Sí, añoro tener a mi lado a una persona con la que hablar como cuando lo hago conmigo misma. Una persona sincera que me acompañe en mi lucha de aprender a vivir.

EL TIEMPO SE HA DETENIDO


No sofoco el deseo de seguir abrazando los recuerdos. Me hacen sentir humilde e importante al mismo tiempo. Soy consciente de lo importante que son las acciones, como adentran en nuestra infinita mente y reposan para salir en cualquier momento futuro. Esta noche he sido un poquito feliz al tomar conciencia de los hechos que marcaron mis años de existencia. Tal vez estas horas no me correspondía vivirlas. No sabría describir la mezcla de compasión y asombro que hormiguea todo mi cuerpo. ¿Y la paz? Sí, la paz que siento ahora merece una poesía pero yo no soy poeta, ni tan siquiera distingo una octava de una octavilla, en  cambio, cuando la leo creo sentir lo mismo que el poeta que la escribió. Me gustaría componer algo, esculpir algo, escribir algo que deje constancia de  mi paso por la vida pero nunca he abrazado la ilusión que tiene algunos de ser diferentes.

Me siento cómoda perteneciendo a la mayoría. Compartiendo sus frustraciones como también sus victorias. Supongo que será producto de mi inmadurez pero temo la soledad. Es irónico porque a la soledad que  me refiero es la que he vivido estas ultimas horas, la misma que me ha hecho ser consciente de la cantidad de motivos que tengo para querer lo que  tengo.

Esta noche he crecido ante las desavenencias. Como si el producto del miedo haya sido recompensado con la paz. Ya no siento miedo. He perdonado, si es que se me permite hacer esas cosas, a todos aquellos que merecían ser maldecidos convirtiéndome en la abanderada de las causas perdidas. Me abrazo a la ilusión de que el cambio es posible y ya está en proceso. El cambio que nos llevara a ser mejores personas, evitando mentiras, ensalzando el afecto, entornando la puerta de la indiferencia de las que creemos malas personas y luchar aunque el distanciamiento de unos con los otros sea abismal.

Lo digo claramente y con la autoridad que me ha brindado esta noche; hay que reconocer el encanto allí donde el llanto arde. Qué significado tiene haberme dado cuenta de ello si no lo puedo transmitir, tal vez el ser consciente de ello es lo que me brindará la paz necesaria para afrontar este momento, mi momento.

Tiene que ser cierto que hoy, siete de enero he reconocido mi lugar en el mundo. Probablemente no he empezado luchas importantes como puede ser la abolición de la esclavitud, pero he aprendido a vivir en paz. Creo que eso es lo más importante ahora. No desisto a luchar, aun conservo una fuerte esperanza en las personas.

No había pensado nunca en dedicarme a salvar de la arrogancia, de la impertinencia a los testigos de este mundo. Todos hemos sido arrogantes en algún momento, cuando nos van bien las cosas. Es entonces cuando nos sentimos afortunados y hacemos desafortunados a los demás. Somos crueles por naturaleza. Todos sabemos en el fondo cuando estamos haciendo algo mal.

Hoy he aprendido a quererme y lo que siento ya no es tristeza, quizás si un poco de nostálgica, solo un poco. Pero un poco no es tristeza, pasa desapercibida. Se puede decir que soy feliz. Me equivoqué muchas veces pero sé perdonarme. Nadie lo hace todo bien ni todo mal.

Añoro la ingenuidad que había en mi antes de convocar a mi mente todos estos recuerdos. No estoy segura de querer ser tan comprensiva con las acciones de los demás, a veces eso duele. Tal vez me esté poniendo melancólica. No es bueno pensar tanto si quieres evitar el arrepentimiento. He de estar tranquila, Dios lo perdona todo.

Puede ser que no esté del todo en paz porque temo olvidar lo que estoy viviendo. Temo que lo olviden los demás. Creo que me he ganado estar en sus pensamientos pues les procuré dar conversación. Bueno, no siempre, a veces me daba pereza. Hay que hablar con los demás pero también con uno mismo. La vida evoca a pensar.

Por la noche la sinceridad con la que nos encontramos es más intensa. Nunca había tenido tanto tiempo seguido para pensar. Algunos recuerdos han estado bien, otros regular. Cuántas veces nos preguntamos las razones que tienen los otros para actuar y sí se darán cuenta de nuestros sentimientos. Es difícil y doloroso extraer los defectos de donde pertenecemos. Cuántas personas han pasado horas como estas. Los vampiros tienen más noches para pensar porque les falta día para recordar. Queremos ser personas comprensivas y no hacemos esfuerzos para aceptar al ser humano.

Mi vida tiene un significado, quería triunfar, tenía ansias de poder, pero ahora me conformo con que este poco de vida que siento dentro de mí permanezca hasta el amanecer. Me conozco tan poco. ¿Cuáles son mis sinceros proyectos?

Tomamos tanto aprecio a las opiniones ajenas y estas influyen tanto en nuestros actos que no nos paramos a pensar en lo crueles que somos. Actuamos a favor de unos y somos incomprensivos con los otros. Aún así tengo confianza en este mundo.

Ya no es la misma melodía la que suena porque mi canción es distinta ahora. Lo pienso entristecida intentando cambiar el tono de mis pensamientos pero no miento cuando os digo que estoy relajada después de todos estos recuerdos que me han hecho reflexionar. Sea cual sea el término que utilice para designar mi estado, no me impide expresar que mi rencor ha cesado. Ojalá hubiera sido capaz de sentir esto antes.

El hombre, hoy por hoy des-graciado debería moderarse en el uso excesivo de los sentidos para dirigirse al franco sentido de la felicidad. Ésta no reside entre los hombres, sino en aquel único ser capaz de ensordecer a la falsa armonía de actos que limitan el pensamiento y no dejan paso al amor.

El crucero por el subconsciente que he atravesado ha enmudecido mi orgullo y mi egocentrismo. Ya no pienso en mí como la protagonista de mi historia, ahora añado más personajes que sin ellos no hubiera tenido momentos que recordar. He aprendido que es la independencia y ahora soy más dependiente de todos los que me rodean. Dependiente de sus palabras, de sus gestos. No creo haber sido excesivamente arrogante, pero siempre se puede mejorar.

 

miércoles, 4 de enero de 2017

EL MILAGRO DE LA VIDA (mensaje esperado por algunos)


El aterrizaje en la vida parece un milagro, pero lo verdaderamente sorprendente es la belleza del lenguaje en el que todos nos apoyamos para expresar los recuerdos que nos evoca el pasado.

Esta noche compartí el presente con unos amigos convocando en nuestra mesa sucesos de otros tiempos en los que sin ser mas felices, parecían convertirse en satisfechos al expresarlos. A veces pensamos que la claridad con la que vivimos el pasado es triste y, no lo es cuando lo contamos en una noche poseídos por las cautivadoras sonrisas del presente, en las que no hay mayor alegría que sentirse comprendidos.

Nos perdemos entre las risas y las confesiones que hacen a una noche fría de invierno, cálida y valiosa para los recuerdos.

Somos unos campeones que en el vendaval no nos dejamos vencer por el excesivo apetito de la autocompasión que perdura en el tiempo, acechando sin razón. Conscientes de nuestra resistencia a dejarnos vencer por el sueño, rezagamos este para adelantar la madrugada de un día soleado y sin gemir por el paso del tiempo.

Quizá sea pastoso el confesar que los colores de la amistad se disuelven en la sangre y que esta da forma al valioso cuadro del sentido. El dibujo no requiere grandes gastos en la vida, la que a veces te envuelve en esa gran gama de grises.

El lienzo que hoy pinto son palabras absorbidas por un esperado presente duradero. La “M” símbolo de la Mar, que es fuerte gracias a la tierra, superficie en la que rompen con su fuerza los tentáculos de todo delito que gobierna el vedado descubrimiento del agua salada. Hoy no puedo discutir que la vida es bella.  Hoy no puedo hacerlo porque me entrego al sueño con la alegría de creer tenerlo casi todo, y con ello me conformo hasta el despertar mañana en el culto al que toda persona despega ante nuevos objetivos.

El milagro de la vida es mucho, pero recordar amigos míos que el milagro es estar vivos.

LUCHAR CONTRA EL DESTINO


Encontrar el sentido a la vida es la preocupación de muchos. Tenemos constantes luchas internas, nos recluimos en cárceles creadas por nuestras mentes porque todos y todo va en contra de la lógica. Solo descansamos en el intento de conocer nuestro destino cuando compartimos tiempo con familia y amigos. Personas que tropiezan en la misma búsqueda.

Un día nos despertamos contentos ardiéndonos el combustible de la esperanza, desde ese instante entendemos que en ella, en las ilusiones y en los sueños, en esos momentos que marcan nuestra vida y que recordamos con sonrisas está la esencia de la existencia.

Este descubrimiento no es exclusivo de los budistas pero, a veces, las batallas que lidiamos nos impiden alcanzarlo antes de sufrir el desconsuelo por el que la vida nos arrastra.

La incertidumbre es la que nos mata. No el conocer o no conocer sin intuir. Esto, aun sin ser inofensivo, se termina aceptando, pues si tienes la certeza ya sabes la respuesta.

A veces queremos estar solos y eso es lo que nos salva. Mientras no nos entendamos, el silencio ayuda a escucharnos. Así, después de conocernos a nosotros mismos conoceremos también a nuestros semejantes que, por muy distintos que seamos, todos luchamos contra el mismo destino.

Buscamos respuestas, buenas respuestas que nos favorezcan. Buscamos la eterna salvación que nos proteja del dolor al que tanto tememos. Y no hay mayor dolor que el temor a sufrirlo.