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miércoles, 4 de enero de 2017

LUCHAR CONTRA EL DESTINO


Encontrar el sentido a la vida es la preocupación de muchos. Tenemos constantes luchas internas, nos recluimos en cárceles creadas por nuestras mentes porque todos y todo va en contra de la lógica. Solo descansamos en el intento de conocer nuestro destino cuando compartimos tiempo con familia y amigos. Personas que tropiezan en la misma búsqueda.

Un día nos despertamos contentos ardiéndonos el combustible de la esperanza, desde ese instante entendemos que en ella, en las ilusiones y en los sueños, en esos momentos que marcan nuestra vida y que recordamos con sonrisas está la esencia de la existencia.

Este descubrimiento no es exclusivo de los budistas pero, a veces, las batallas que lidiamos nos impiden alcanzarlo antes de sufrir el desconsuelo por el que la vida nos arrastra.

La incertidumbre es la que nos mata. No el conocer o no conocer sin intuir. Esto, aun sin ser inofensivo, se termina aceptando, pues si tienes la certeza ya sabes la respuesta.

A veces queremos estar solos y eso es lo que nos salva. Mientras no nos entendamos, el silencio ayuda a escucharnos. Así, después de conocernos a nosotros mismos conoceremos también a nuestros semejantes que, por muy distintos que seamos, todos luchamos contra el mismo destino.

Buscamos respuestas, buenas respuestas que nos favorezcan. Buscamos la eterna salvación que nos proteja del dolor al que tanto tememos. Y no hay mayor dolor que el temor a sufrirlo.

jueves, 28 de julio de 2016

VENCIENDO FRONTERAS


Si con pintarte “Alondra” contara tu historia, cuando los buitres, esos señores de negra armadura, quisieron conquistarte sin éxito, cuando la intrépida tormenta limpió la sed de ambición que engendraba el gusano de la batalla.

            Tu innato canto, pulido por el intenso sentimiento de paz que alberga tu vuelo, tu soberbia, hizo la convivencia, entre tus edificios, árboles y montañas, un triunfo.

¿Fue ayer cuando separamos el cuello de los pequeños cuerpos de esos gnomos que nos construyeron, los mismos que se rindieron a la codicia? Los vencimos ¿Recuerdas Alondra? Al principio cuidaron nuestra ciudad, nada más construirla. Con el paso de los días rompieron sus límites queriéndolos hacer infinitos. Fue entonces, en el primer crepúsculo del día, donde confundieron ambición con bendición.

            Espesos por la somnolencia de noches en vela venciendo fronteras, aterrizamos el vuelo, tu y yo, Alondra, para crear de nuevo el límite de los valores que nacieron en ti. Cercamos la educación callando al rebelde patán que se cree lleno de fortuna. Volvimos a construir la esperanza en la sociedad y dimos rienda suelta al arte, que no es más que tu sonido al cantar.