Gracias Dios Mío por escuchar mi plegaria y hacer
que una gran amiga tocara con sus manos tu cielo. Un objetivo mas cumplido en
este exigente mundo, en el que para
celebrar algo es necesario triunfar. Amiga, si después del éxito obtenido te
vas de mi vida, no te alejes mucho, déjame tu compañía. Tu esperanza y fe han
servido para ver tu sueño cumplido. Estoy feliz por la única razón de saber que
tú lo estás también. No es tu victoria la que me hace permanecer a tu lado, es
tu lucha por conseguir lo que has logrado.
Recuerdo cuando mi esfuerzo no tuvo el resultado
esperado y la decepción la llevo oculta en la trastienda de mi pensamiento. Hoy
agradezco que no hayas tenido que pasar por semejante situación, como en su día
agradecí encontrar otros gara-proyectos por los que luchar, porque hay que
seguir el camino apartando lo que nos hace daño, eso que no podemos cambiar.